jueves, 3 de marzo de 2016

Ruanda

Historia:

Los habitantes más antiguos de Ruanda son los pigmeos Twa. En torno al año 800 llegaron a la región agricultores bantúes, antepasados de los hutus. En el siglo XIII se establecieron en Ruanda grupos de pastores nilo-saharianos, antepasados de los tutsis. Hacia el siglo XV existían en Ruanda varios reinos, uno formado por Bakiga (hutus del norte) y gobernado por linajes Renge del clan Singa, y varios reinos tutsi como Bugesera, Mubari, Gisaka y Ruanda. Sería este último reino el que prevalecería unificando a todos los reinos tutsi anteriores. Entonces comenzaría un proceso de expansión que le llevaría en primer lugar a absorber en el siglo XVIII el reino de Nduga, situado en la parte central-meridional, tras derrotar al rey Mashira y matarlo junto a todos sus descendientes para cortarles sus genitales y colocarlos en los tambores reales o kalinga; y en segundo lugar, a una expansión a costa de los reinos Bakiga del norte y el oeste que llevaría las fronteras del reino de Ruanda hasta orillas del lago Kivu.

Esta última fase de expansión acaece bajo el reinado de Rwabugiri I, perteneciente al clan reinante de los Nyiginya, y coincide con un aumento de la centralización política y un incremento de la estratificación social. Es hacia el final del reinado de este rey, en 1894, cuando Alemania se anexiona Ruanda y comienza la convulsa historia moderna de este país.

En un principio los alemanes mantienen intacto todo el entramado político y social de Ruanda. Sin embargo, con los exploradores alemanes también vinieron los Padres Blancos, misioneros franceses encargados de evangelizar Ruanda. Estos misioneros pronto se ponen del lado de los hutus y se enfrentan a los tutsis. Cuando Bélgica arrebata a Alemania el control de Ruanda en 1916 siguió apoyándose en la casta tutsi para gobernar, pero también inició una serie de reformas inspiradas en las ideas de estos misioneros, aboliendo las instituciones tradicionales de Ruanda como el ubuhake o el uburetwa a través de las cuales los tutsis dominaban a los hutus. Esto provocó que hacia 1955 ya apenas hubiera diferencias socioeconómicas entre hutus y tutsis. Paralelamente inventaron una serie de genealogías que emparentaban a los tutsis con ciertos pueblos cusitas y nilo-saharianos caracterizados por la heterofilia, el egoísmo reproductivo y la promiscuidad sexual, lo que resultaría dañino para las relaciones entre hutus y tutsis.

Finalmente durante la década de 1950 los belgas deciden favorecer a los hutus sobre los tutsis, transfiriéndoles el control de Ruanda. Consiguieron que los hutus se rebelaran ganándose el apoyo de los hutus del sur y el este, quienes solían mantener relaciones clientelares con los tutsis y se beneficiaban de un trato mejor que el recibido por los Twa y los hutus del norte y el oeste. La propaganda de medios como la RTLM y Kangura todavía repetía durante el genocidio de 1994 los motivos propagandísticos de aquellos años para atraerse el apoyo de los hutus del sur y el este.

Tomado el control de Ruanda por parte de los hutus del sur-este liderados por Kayibanda y organizados en el PARMEHUTU, cientos de miles de tutsis optaron por el exilio ante la persecución que sufrían. En 1973 los tutsis gobernantes de Burundi realizaron una serie de matanzas masivas de rebeldes hutus, lo que generó en Ruanda el deseo de exterminar a los tutsis. Esto hizo que ese mismo año los hutus del norte liderados por el general Juvénal Habyarimana dieran un golpe de Estado para impedirlo y se hicieran con el control de Ruanda. Habyarimana trató de mejorar la situación de los tutsis, pero denegó el retorno de los exiliados tutsis arguyendo que Ruanda estaba superpoblada.

Durante la década de 1980 los tutsis en el exilio ayudaron a Yoweri Museveni a derrotar a Milton Obote y hacerse con el control de Uganda. Se preparó entonces el RPF para invadir Ruanda, mientras que Habyarimana buscó el apoyo de Francia. El país galo decidió apoyar al gobierno hutu en el conflicto que se avecinaba, al tiempo que los países de habla inglesa (Canadá, Estados Unidos y Reino Unido) optaban por apoyar al RPF. En 1990 comenzó la guerra civil, que se detuvo brevemente tras los acuerdos de Arusha de 1994, para reanudarse con el asesinato de Habyarimana y concluir con la victoria del RPF ese mismo año tras una campaña de cuatro meses gracias a que los hutus del sur y el este, marginados del poder político desde 1973, decidieron desertar, rendirse o huir. El RPF ponía así también fin a un genocidio que se había cobrado las vidas de cientos de miles de tutsis, como también de hutus juzgados aliados potenciales o actuales del RPF. Dos millones de hutus se exiliaron en el Congo y esto otorgó al RPF la excusa para invadir el Congo junto con Uganda y rebeldes congoleños bajo el pretexto de acabar con refugiados genocidas. Cinco millones y medio de personas murieron durante las guerras del Congo entre 1996 y 2002.

Actualmente Ruanda es una dictadura dirigida por el RPF y su presidente, Paul Kagame, pero el país vive desde 2000 un fuerte crecimiento económico.

Organización sociopolítica:

La antigua sociedad ruandesa estaba estructurada de un modo totalmente vertical. En la cima se hallaba el rey, mwami, junto con la reina madre (umugabekasi), siendo ambos llamados abamis, reyes. Les seguían en importancia el Consejero Favorito, el Consejo de Grandes Jefes (batware ba intebe) y el Consejo de Guardianes de la Tradición o Mwiru. Por debajo del Consejo de Grandes Jefes se hallaban el Jefe de Ejércitos, el Jefe de Tierras (umunyamukenke) y el Jefe de Ganados (umunyabutaka). En cada distrito (ubukebe) había un Jefe de Ganados y un Jefe de Tierras, que mandaban a su vez sobre los Jefes de Colinas, siendo las Colinas (umusozi) la siguiente unidad administrativa en importancia. Y finalmente se hallaban los vecindarios, unidad administrativa más pequeña, al frente de cada cual se hallaba un jefe de vecindario (umukoresha). El noventa y cinco por ciento de los que desempeñaban cargos administrativos eran tutsis.

Toda la población ruandesa se hallaba en tres tipos de relación: ubukonde, ubuhake y uburetwa. En la relación de ubukonde, un hutu prestaba sus servicios a otro hutu propietario de tierras a cambio de una parte del usufructo de dichas tierras. En la relación de ubuhake, un tutsi o un hutu prestaba sus servicios a un tutsi a cambio del uso de algunas cabezas de ganado y de su cesión al cabo de un tiempo. En la relación de un uburetwa, en la que estaba incluido todo hutu que no estuviera bajo una relación de ubuhake con un tutsi, el hutu en cuestión estaba obligado a realizar trabajos no remunerados para su jefe tutsi. Todo tutsi se hallaba en una relación de ubuhake con otro tutsi, en una jerarquía que descendía desde el rey hasta el tutsi más pobre; en cambio, solo algunos hutus se hallaban en una relación de ubuhake con un tutsi, el resto se hallaban en una relación de uburetwa y debían desempeñar trabajos forzados no remunerados para sus jefes tutsi, como ya he explicado. Así mismo los hutus debían pagar un impuesto sobre la tierra.

Sistema de parentesco:

En cuanto al sistema de parentesco ruandés, era patrilineal y la unidad de parentesco más amplia era el ubwoko, el clan, al que pertenecían múltiples linajes con un ancestro común; al ser muy amplia, no tenía mucha importancia en la práctica. Entre los hutus del norte también existía el subclan o shaanga. La siguiente unidad de parentesco era el umulyango o linaje, formado por aquellas personas vivas de un inzu, incluyendo aquellas que se hubieran separado para formar un nuevo inzu. Al frente de cada linaje solía haber un jefe de linaje, umutware wa umulyango, que solía ser el hijo mayor del anterior jefe de linaje. La siguiente unidad de parentesco era el inzu, formada por todos aquellos individuos con lazos de parentesco comprendiendo varias generaciones, normalmente cinco o seis; al cabo de varias generaciones, dependiendo de varios factores (como máximo seis, a veces solo dos o tres), se formaban nuevos inzu. Al frente de cada inzu solía haber un jefe de inzu, umutware wa inzu, que solía ser el hijo mayor del anterior jefe del inzu. La unidad de parentesco más pequeña era el rugo, conformada por los padres e hijos. Al frente de cada rugo solía haber un jefe, umutware wa rugo se, que solía ser el hijo mayor de la primera esposa del padre, llamado uwamboneye izuba, "el primero que ha visto el sol". Incluso si el hijo mayor no era el sucesor del padre, sus hermanos lo trataban con especial consideración.

Los padres y los hijos casados junto con sus respectivas familias vivían en un cercado en el que había numerosas viviendas, llamado también rugo. Todos los hijos varones se independizaban y los hombres ancianos vivían por sí mismos, con ayuda de un nieto. La esposa o esposas del padre, cuando enviudaban, pasaban a depender del sucesor del padre como jefe de rugo; como este solía ser el hijo mayor de la primera esposa, la primera esposa era tratada con especial consideración por el resto. La poligamia era rara en Ruanda, siendo la monogamia mucho más común. Cada hijo varón recibía una parte igual del patrimonio familiar en el momento de casarse, pero el hijo que se convertía en jefe del rugo recibía una porción adicional debido a sus responsabilidades económicas, llamada ingarigari. Esto se denominaba gukubita itoko, que significaba literalmente "acariciar un muslo" y que significaba conceder un favor. Las relaciones entre hermanos debían ser idealmente buenas, pero en la práctica eran malas debido a las desigualdades en la herencia; todos los hijos competían por el favor del padre.

Los ruandeses eran en su mayoría monógamos. La edad a la que solían casarse los varones tutsis era media, en torno a los veinticinco años, y la de los hutus era baja, en torno a los diecisiete. Entre los tutsis era muy común la homosexualidad, pero el matrimonio era obligatorio salvo circunstancias muy específicas (impotencia, invalidez, etc.), y se esperaba que las actividades homosexuales cesaran tras el casamiento. En caso de que un padre ruandés no tuvieran ningún hijo varón la sucesión recaía en un hermano y así sucesivamente hasta agotar toda la línea de parientes patrilineales; la sucesión estaba vedada a las mujeres (patrilocalidad de nivel 2 -cercana al 100%-).

Religión:

Maquet afirma que en la Ruanda tradicional se creía que los tutsis provenían del mundo celeste, habiendo sido expulsados de allí debido a una falta de su madre; cuando descendieron a la Tierra, se encontraron a los hutus, inferiores a ellos por pertenecer al ámbito terrenal. En cuanto a los Twa, tutsis y hutus se reían diciendo que eran más semejantes a los monos que a los seres humanos, siendo inferiores incluso a los hutus. Se creía en la existencia de tres mundos: el celestial, donde residía Imana, el Dios Único; el terrestre, que era el nuestro; y el infraterrenal, donde residían los espíritus de los fallecidos.

Caracteres de las tres razas:

Los tutsis eran altos, delgados y bien proporcionados, con la cara ovalada, el mentón pequeño, las sienes estrechas, el cráneo dolicocéfalo y los dedos largos y finos. Eran serios, elegantes, valientes, austeros e inteligentes, gustaban de artes como la retórica o la poesía, y eran aficionados a sostener largas, sabias y sutiles conversaciones mientras bebían cerveza de plátano o hidromiel. Los tutsis se alimentaban únicamente con una dieta líquida, ya que consideraban que comer más allá de lo necesario para la subsistencia no estaba bien, y en la mayoría de los cuentos ruandeses la gula es algo común de los hutus y aún más de los Twa. Una de las habilidades que debían aprender los tutsis era la continencia y el dominio de uno mismo. Cuando los tutsis asistían a escuelas (llamadas intore), sus compañeros les hacían objeto de burlas y bromas; si el tutsi en cuestión respondía iracundo, sus compañeros se burlaban de él más aún; no era hasta que lograba contenerse y no responder a tales ataques que sus compañeros cesaban. Esta era una de las técnicas para aprender a conducirse con calma, continencia y prudencia en la vida en lugar de dejarse llevar por los impulsos.

Además los tutsis debían aprender habilidades como la conversación (kuganira), la perserverancia (kwihangana), la gentileza y cortesía (ikinyabupfura), el dominio de uno mismo (kwitonda), la danza, el canto, la poesía (ibyivugo), la generosidad hacia los necesitados, etc. En estas academias también recibían instrucción militar y deportiva: se les enseñaba a lanzar jabalinas, saltar, correr, cabalgar, luchar, etc. Lo cual ya no es tan laudable.

Los hutus eran de estatura media, fuertes, con la nariz chata, el cráneo prominente, los labios gruesos, la piel muy oscura, etc. Eran los típicos negros bantúes del África tropical. Los estereotipos ruandeses los describen como leales y bondadosos, pero cobardes y tontos.

Los Twa eran de estatura baja y rechonchos. Eran concupiscentes, pudiendo pensar solo en el sexo, la comida, y demás placeres puramente corporales. Desempeñaban profesiones despreciadas por el resto de la población y ocupaban el lugar más bajo en la escala social; tanto hutus como tutsis tenían prohibido casarse con ellos.

Origen del sistema de castas:

La hipótesis de una invasión de grupos pastorales es insuficiente para explicar la existencia y perpetuación del sistema de castas ruandés, puesto que el ochenta por ciento de los genes de los tutsis son bantúes. Debido a esto se ha propuesto la teoría de que en la génesis de la casta tutsi habría intervenido un proceso de selección artificial de caracteres humanos dentro de la propia población bantú autóctona de Ruanda. Esta teoría ya la propuso Hans Meyer en una etnografía sobre Burundi de principios del siglo XX, pero quien mejor la ha expuesto ha sido Jean Claude Desmarais en un estudio titulado "Le Rwanda des anthropologues". La clase pastoral, dominante en Ruanda, habría cerrado el acceso a su clase social mediante la imposición de un ideal estético y psicológico (el de los tutsis, claro está). Para acceder a esta clase social, un cliente hutu podía adquirir una esposa tutsi y, al cabo de varias generaciones de matrimonios entre hombres hutu y mujeres tutsi (tres según Alexis Kagame), la progenie resultante era lo bastante parecida a los tutsis como para ser ascendida a esta casta. Esta selección de caracteres no se limitaba a la eugenesia, en la antigua Ruanda las madres solían manipular mediante el calor la anatomía de sus hijos varones para que aumentara su estatura, su nariz fuera más fina, su frente más alta, sus miembros más largos, etc.

En realidad las dos teorías, la de la invasión y la de la etnogénesis artificial, son perfectamente compatibles. Los estudios genéticos revelan que ambas son correctas: el ochenta por ciento del genoma tutsi es bantú, pero también hay un veinte por ciento de genes nilo-saharianos, prueba de que sí descienden remotamente de grupos nilo-saharianos que invadieron Ruanda.

Sistema de tenencia de tierras:

D' Hertefelt, quien estudió personalmente la sociedad y familia entre los Reera, amén de consultar otras fuentes al respecto, afirma que entre los hutus del norte, como los Reera, Ndorwa y en menor medida en Bugoyi, el linaje tenía una importancia mayor que en el sur y era común que familias del mismo linaje vivieran en la misma zona y dispusieran de bienes comunes (tierras de cultivo, de pasto, etc.). En estas regiones tenían gran importancia los cabezas de linaje, quienes con frecuencia eran propietarios de tierras que arrendaban a otros miembros del linaje. Estos tenían un derecho de usufructo sobre la tierra que cultivaban, debiendo entregarle una parte a su propietario y pudendo guardar la otra parte para sí. El arrendador se llamaba umukonde, el arrendatario abagererwa y este tipo de relación se llamaba ubukonde. Era común que este derecho de uso de la tierra lo heredasen los hijos varones del arrendatario, siendo el más beneficiado el hijo mayor. En Kigezi también era común todo esto. Ni el sistema clientelar ni la primogenitura fueron invenciones tutsis. A medida que los tutsis se expandieron hacia el noroeste, destruyeron el poder de los cabezas de linaje para entregar toda la tierra a los jefes tutsis, quienes a su vez la distribuían entre las familias hutus y les permitían un uso de la misma a cambio de una parte de lo producido y de trabajos no remunerados para el jefe. Se trata de la relación de uburetwa, quizá la más explotadora. Este tipo de régimen jurídico se llamaba isambu.



Aparte existían el igikingi, que era un derecho de un linaje de establecer un dominio común en tierras de pasto. Bajo el reinado de Rwabugiri se obligó a las familias hutus a pagar por esto un impuesto al jefe de ganados, que era un tutsi. También existían el inkungu, o derecho de las autoridades políticas de disponer de las tierras incultas, y el gukeba, el derecho de las mismas autoridades de asentar familias en tierras incultas.

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